Los suplementos vitamínicos pueden prevenir enfermedades

Churchill aumentó la popularidad de las zanahorias durante la II Guerra Mundial. al afirmar que agudizaban la puntería de los pilotos de la R.A.F. en los combates nocturnos. Pero aunque la falta de vitamina A. que aporta este vegetal. puede provocar trastornos visuales. el secreto del buen tino de las fuer zas aéreas británicas era el uso de una temprana versión del radar, que Churchill no quería revelar a la prensa.

Tanpoco comer zanahorias proporciona un bronceado envidiable. Lo que ocurre es que esta raíz contiene hetacaroteno. un pigrnen lo que nuestro organismo es capaz detransformaren vitamina A. yque también se halla en otros vegetales y en algunas frutas. Lo que sí se ha comprobado es que la ingestión masiva y prolongada de alimentos ricos en carotenos puede traducirse a la larga, en una coloración amarillenta de la piel, que también es visible en la conjuntiva de los ojos.

Como éstas, existen otras muchas creencias sobre las vitaminas que carecen de base científica, pero que gozan de gran popularidad. Un ejemplo es la idea de que la vitamina C es útil para combatir el resfriado. Aunque esta vitamina estimula la autodefensa del organismo. participando en la reparación de los tejidos y la cicatrización de las heridas. no se ha podido demostrar científicamente que su ingestión ayude a vencer los catarros.

Todos estos rumores crean una cierta confusión entre los consumidores, que suelen sobrevalorar sus propiedades. a la que contribuyen la industria y el marketing publicitario, que presentan la inclusión de vitaminas en ciertos productos como una garantía de belleza, salud y bienestar. La prueba más evidente de esta confusión es una encuesta reciente llevada a cabo en Estados Unidos. de la que se hacia eco la revista “Health”.

pills, medicine, drugsEntre los argumentos que los norteamericnos dan para explicar por qué consumen vitaminas se incluyen el deseo de aumentar su rendimiento en el trabajo, mejorar su vida sexual o evitar la caída del cabello. Sin embargo. y de acuerdo con los criterios médicos convencionales, sólo existen dos buenas razones para recomendar la ingesta suplementaria de vitaminas: compensar las carencias de algunos nutrientes especificos, o cubrir ciertas necesidades nutricionales concretas en personas que. por determinadas circunstancias —como durante el embarazo—, lo requieran.

La situación es preocupante si se tiene en cuenta que. en Estados Unidos —y según una encuesta realizada por la revista ‘Newsweek”—, uno de cada siete norteamericanos consume suplementos de vitaminas y minerales, al menos, ocasionalmente, cuando. de hecho, se desconoce el efecto que, sobre el conjunto de la población. puede tener la ingestión masiva de algunos de estos compuestos durante largos períodos de tiempo. Además, un 15% de los consumidores habituales dicen haber empezado a tomarlos de forma regular hace sólo un año. Estudios científicos, por si esto fuera poco, han contribuido a echar más leña al fuego. Dos estudios recientes, publicados en la prestigiosa revista médica “The New England Journal of Medicine” han vuelto a poner sobre la mesa el tema de que la ingesta de suplementos de vitaminas antioxidantes reduzca el riesgo de desarrollar ciertos cánceres y al gunas enfermedades. En concreto. los dos estudios giran en torno al efecto antioxidante que. para la salud de las arterias, parecen aportar los suplementos de vitamina E. Este hallazgo se ha relacionado con la posibilidad de disminuir el riesgo de enfermedad coronaria, una de las principales causas de mortalidad en los paises occidentales.

Por otro lado, científicos de la Universidad de California (San Diego) creen que el déficit de vitamina C podría teneral guna relación con el desarrollo de cáncer de pecho, de colon y de próstata, y un estudio del lnstitut National de la Santé et de le Reserche Medicale de Lyon (Francia) indica que la administración diaria de suplementos de calcio y vitamina D podrían prevenir parte de las fracturas óseas en mujeres mayores de 69 años.

Lo cierto esque el consumo de su plementos vitamínicos va en au mento. Desde 1988, en EE.UU. las ventas de betacaroteno han pasado de 7 a 82 millones de dólares al año. y los suplementos de vitamina E. de 260 a 338 millones de dólares. En España —según los datos del Inter national Marketing 5ervice (IMS)—, el mercado de las vitaminas mueve más de 7.000 millones de euros al año.

Sin embargo. no hay evidencia de que las personas que toman su plementos de vitaminas estén más sanas o vivan más años que el resto de la población. como ha demostra do un reciente estudio publicado en el “American Journal of Puhlic Health”. Además. y a pesar de todos sus efectos beneficiosos. la ingestión de vitaminas no es siempre inofensiva. En algunos casos, como el de las vitaminas A. D y K —que son liposolubles y, por tanto, pueden ser almacenadas por nuestro organismo en las grasas o en el higado— se ha comprobado que una dosis excesiva puede llegar a ser tóxica y producir reacciones adversas, como vómitos, mareos, insuficiencia renal y otras complicaciones más graves.

zanahorias vitaminas

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De hecho, hace un año, el departa mento de Salud Pública de Massachusetts tuvo que suspender la adición de vitamina Den los productos de una vaquería que. por un en riquecimiento en exceso, provocó intoxicaciones entre sus clientes. Las hidrosolubles, como todas las del grupo B y la C, plantean menos pro blemas. ya que se eliminan con más facilidad, a través de la orina.

Por este motivo, los expertos re comiendan mayor prudencia en el consumo, y un mayor control en su clasificación y vías de distribución. La primera en tomar cartas en el asunto fue la Food & Drug Admi istration norteamericana.

Situación en España. los complejos polivitamínicos con minerales se consideran especialidades farmacéuticas y, como tales, están sometidas a las mismas normas y control sanitario que cualquier otro fármaco. Pero “algunos productos pretenden ser vendidos como suplementos dietéticos cuando, de hecho, son preparados sin ningún valor nutricional que deberían ser clasificados como medicamentos y pasar por el registro de la Dirección General de Farmacia”.

A escala europea, existe un estudio sobre integradores de la dieta. centrado en los aditivos, que aborda el tema de las vitaminas como suplementos dietéticos, pero de forma tangencial. Recientes investigaciones sugieren que los suplementos vitamínicos pueden ayudar a prevenir enfermedades y algunos procesos cancerosos. Pero, de momento, los expertos recomiendan prudencia y señalan la necesidad de realizar estudios más amplios, al desconocer los posibles efectos tóxicos que. sobre la población, podría tener un consumo masivo.

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