Presion Arterial: el enemigo invisible

Lo más usual es que la elevación de la tensión sea asintomática detectándose solo en los controles médicos frecuentes.

La hipertensión arterial (HTA) es el incremento intermitente o bien persistente de la presión arterial diastólica (mínima) y/o la sistólica (máxima), sobre los valores normales, siendo estos de menos de ciento veinte para la sistólica y de menos de ochenta para la diastólica.

el-control-de-la-presion-arterialLa hipertensión arterial puede ser primaria o bien esencial. Esto desea decir que se ignora su causa siendo las más usuales, y secundaria a otros procesos como son la nefropatía, el síndrome de Cushing, el feocromocitoma, la diabetes, el hipertiroidismo, ciertos trastornos neurológicos y ciertas otras menos usuales.

Los síntomas más recurrentes de hipertensión arterial son la dolor de cabeza (cefalea), los mareos y el entumecimiento.

Lo más usual, y que siempre y en todo momento debemos tener muy presente, es que, en un alto porcentaje de los casos, cursa asintomática, esto es, no presenta ninguna manifestación. De ahí deriva la relevancia de asistir al médico al menos un par de veces por año, pues con una simple toma de la tensión puede advertirse y eludir dificultades.

La tensión alta puede ocasionar diferentes géneros de inconvenientes. Ciertos de ellos son los cerebrales, como el accidente vascular encefálico. En un caso así, aumenta la tensión en las paredes de los vasos cerebrales y, a consecuencia de esto, se puede formar un coágulo y cerrar un vaso, quedando parte del cerebro sin circulación, provocando lesiones irreversibles produciéndose, entonces, lo que es conocido como ictus. Otro supuesto es que se debilite la pared del vaso y rompa, ocasionando una hemorragia con la coherente lesión cerebral y también, aun, muerte.

El incremento de la tensión puede asimismo provocar una retinopatía, con marcado estrechamiento de los vasos arteriales. Si la enfermedad no se controla, pueden generarse hemorragias retinianas, rezumados y también, aun, edema de la papila que, en un estadio avanzado, pueden ocasionar ceguera.

En los vasos sanguíneos, la hipertensión arterial sostenida puede ocasionar incremento de grosor y endurecimiento. Este proceso se llama arteriosclerosis. Asimismo pueden acumularse en estos vasos, anteriormente dañados, depósitos de grasa llamados placas, lo que es conocido como arterioesclerosis, ocasionando estrechamiento o bien obstrucción de los vasos.

Por exactamente el mismo mecanismo de endurecimiento y obstrucción de los pequeños vasos nefríticos, reduce el flujo nefrítico, trastorno conocido como nefroesclerosis generando, al final, una insuficiencia nefrítico crónica y una necesidad de diálisis para reemplazar el trabajo de los riñones.

Otra de las consecuencias de una tensión alta es el aneurisma aórtico, que se genera cuando la presión arterial es alta y sostenida. En un caso así, se genera una debilidad de las paredes de la aorta, lo que hace que se abombe —esto se conoce con el nombre de aneurisma—, con el peligro de romperse o bien desgarrarse pudiendo ocasionar, en un caso así, la muerte.

Los aneurismas aórticos más leves no generan síntomas y no pueden ser detectados por el examen físico del médico, mas sí en casos en los que el aneurisma es demasiado grande y puede ocasionar disnea, fatiga o bien dolor irradiado cara el abdomen.

Factores de peligro para padecer tensión alta:

  • EL PESO CORPORAL . La obesidad se asocia con una elevación de la tensión, habiéndose probado que la hipertensión presenta una mayor prevalencia en personas adultas obesas.
  • LA INGES TA DE SAL . La ingesta excesiva de sodio semeja acrecentar los valores de la tensión.
  • LA FAL TA DE EJE RCICIO FÍSICO. El sedentarismo es otro factor de peligro que genera una elevación de la tensión.
  • LA EDAD . Las personas de edad avanzada tienen más peligro de padecer tensión alta.
  • EL TABACO. El consumo frecuente de tabaco es otro factor de peligro.
  • LA DIABETES Y LAS ENFERMEDADES RENALES . Los diabéticos y enfermos nefríticos padecen más de presión arterial alta.
  • EL ESTRÉS. La ansiedad y el agobio producen tensión alta

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